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CHUCHO NADER; “EL RARO, EL EXTRAÑO”


Primera parte de 2
Por Mauricio Fernández Dìaz
Mucho me impactó un reportaje realizado y transmitido en vivo via Facebook del colega Oscar Castañeda Montemayor relativo a los Mercados municipales, titulado “mitos y realidades de los mercados municipales” realizado desde el lugar y con entrevistas directas a comerciantes y gente del lugar y publicado en la página de Facebook sentidoconurbado
¿Con que me quedo del brillante reportaje? Sin duda con esto que a continuación les comparto:
No fue por el bien de Tampico, mucho menos los movió la “preocupación” por la integridad de los comerciantes y compradores lo que vino a destruir mas de 80 años de historia que albergaban los mercados municipales de Tampico Juarez e Hidalgo, convertidos primero en cascajo para ser despues de 5 años transformados en replicas malas -pésimas diría yo- de los centros de abasto
Lo que impulso e impulsa realmente a políticos como Gustavo Torres y ahora a Jesus Nader es simplemente la ambición, el dinero fácil que genera la construcción de una obra de esa envergadura en la que entre trafiques, moches, precios inflados y pésima construcción, la dupla empresarios-políticos estafan al pueblo entregando edificaciones mal diseñadas y peor construidas con sobreprecios que llegan hasta el 1000 por ciento, y cuyo destino son las cuentas bancarias de quienes ostentan el poder para beneficiarse, no para trabajar por su ciudad, como es este caso.
Y si bien ya lograron destruir dos, a la actual administración municipal de Tampico, que encabeza Jesus Nader Nasrallah aún le queda por liquidar, demoler y “modernizar” el mercado Francisco I Madero; cabe destacar que el proyecto original de los centros de abasto fue realizado -de acuerdo al reportaje ya mencionado- por un arquitecto Holandés en 1926, costaron un millón de pesos pagados en oro puro y se convirtieron, como toda plaza, catedral, parque o ayuntamiento en un espacio cívico en el que confluían no solo los lugareños sino comerciantes venidos de la Huasteca potosina, veracruzana e hidalguense, sitios en los que se fue construyendo y heredando el acervo cultural de los tampiqueños, asi como su identidad colectiva
El mercado sobreviviente se niega a ser arrojado al basurero histórico para que, en su lugar sean construidos adefesios tipo “Mall-mercado” de inspiración gringa, construidos a semejanza de los actuales supermercados tipo “Soriana”, “Grand” y otros en los que priva no la tradición ni la cultura del pueblo, sino el estereotipo de la cultura anglosajona, el ornato, los escaparates, las escaleras eléctricas, el aire climatizado, o sea, la cultura consumista que políticos como Chucho Nader tanto admiran.
NADER EL RARO, EL EXTRAÑO.

Quienes nacimos, crecimos y nos criamos en Tampico, que tenemos arraigada la cultura porteña y vivimos las diferentes épocas del Viejo Tampico, nos parece un agravio muy fuerte arrancar nuestros espacios históricos, parte importante de nuestra cultura y nuestra idiosincrasia, dejar a nuestra ciudad sin esas icónicas construcciones tumbándolas, arrasándolas en lugar de remodelarlas dejando el estilo arquitectónico que durante 86 años fue emblemático de nuestro puerto; Modernizarlos si, pero respetando nuestras tradiciones, nuestras costumbres.
Gustavo Torres traicionó a su pueblo, a sus raíces, a su gente, pero…¿Puede decirse lo mismo de Jesus Nader Nasrallah?
Desconocemos si los padres del actual edil en alguna ocasión lo llevaron de compras o de visita, a comer unos tacos de barbacoa o de Chivacoa, si tuvo el placer de paladear despues de una noche de diversión las tortas de la barda o el mondongo del Selecto o las “Orejas de elefante” del restaurante “El Mundo”, o cuando menos, saborear unas tortas del “Globito” con su respectivo licuado de frutas. No lo sabemos, pero intuimos que no. Nader es tampiqueño por suerte, por destino. Es porteño por lo que sea, mas no por raíces y menos por ascendencia ya no digamos tamaulipeca, sino mexicana.
El Apellido Nader, de origen árabe, significa “raro, extraño”, en tanto la densidad mas alta de quienes se apellidan Nasrallah se encuentra en el Estado de Palestina; No es Xenofobia o Chauvinismo, simplemente exponer como una persona con ascendencia y descendencia extranjera difícilmente puede sentir que traiciona la cultura o las tradiciones de un pueblo, de una sociedad, de un país del que es huésped circunstancial, mas no nativo.
Su dios no es la cultura, ni en sus principios esta respetar la identidad cultural de una sociedad que no siente suya. Su dios, es el dinero.

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